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Pablo Fernández Berrocal: “La IE no es un lujo, es una necesidad”

Pablo Fernández Berrocal, catedrático de Psicología de la Universidad de Málaga, nos adelanta en esta entrevista algunas claves de su próxima intervención en el II Encuentro Eduemoción: Inteligencia Emocional en las Aulas. 

  • ¿Qué te parece la oportunidad de participar en un congreso como Euduemoción?

Una ocasión muy especial para poder compartir los conocimientos de nuestro Laboratorio de Emociones sobre cómo educar las emociones y la inteligencia emocional tanto del profesorado como del alumnado. Para nosotros es trascendental que ese conocimiento no se quede olvidado en las bibliotecas de las universidades, y que se transfiera de forma rápida a la sociedad y a la escuela.

  • ¿Crees es que es importante potenciar la educación emocional en los colegios?

La evidencia científica de los últimos 20 años ha demostrado que la educación emocional en los colegios es un factor protector de aspectos tan relevantes para la vida como la salud física y mental, el funcionamiento social o el rendimiento académico. En concreto, los alumnos/as que han recibido una educación en IE adecuada y con programas bien implementados disfrutan de una vida socio-familiar y académica de mayor bienestar y calidad.

  • ¿Cómo dirías que es una persona emocionalmente inteligente?

Una persona emocionalmente inteligente es la que tiene la capacidad para dirigir las emociones que se presentan en su vida personal y profesional de una forma estratégica y planificada. En este sentido, la inteligencia emocional es una habilidad que nos permite percibir, comprender y regular las emociones propias, pero también las de los demás. Lo ideal es tener tanto habilidad emocional personal como social, aunque no siempre es así.

  • ¿Con habilidades emocionales se nace o se pueden educar?

Una parte de nuestra inteligencia emocional es heredada, pero también tenemos una capacidad de aprendizaje y de progreso muy amplia. La investigación ha mostrado que todos disponemos de un potencial de mejora de nuestras habilidades emocionales y sociales a lo largo de todo el ciclo vital por lo que es primordial comenzar lo antes posible.

  • ¿Crees que es importante dar herramientas a la comunidad educativa para enseñar a los alumnos a conocer sus emociones?

No solo es importante, es indispensable para sobrevivir en el siglo XXI. La enseñanza de la IE en las escuelas no es un lujo, es una necesidad.  La evidencia científica nos muestra que la educación de la inteligencia emocional utilizando programas adecuadamente validados e implementados, tiene efectos beneficiosos en diferentes ámbitos tan importantes como la salud física y mental, el consumo de drogas, las relaciones interpersonales y la conducta agresiva o el rendimiento académico del alumnado.

  • ¿Qué te parecen iniciativas cómo la que se desarrolla en los Colegios Zola que tienen un programa propio de inteligencia emocional y más de diez años investigando en este campo?

Es necesaria una revolución emocional en el sistema educativo y en la sociedad y que iniciativas como la vuestra se estén llevando a cabo en España es un orgullo para todos y una prueba de que este cambio es posible y no sólo una utopía o algo que ocurre en otros países que admiramos.

 

Eduardo Blesa

Entrevista a Eduardo Blesa

Es profesor en el Colegio La Asunción en Málaga donde imparte’Mindfulness’ como asignatura obligatoria en Bachillerato

¿Es difícil enseñar  educación emocional a alumnos adolescentes?

Según mi experiencia en el campo de las emociones, me atrevería a decir que incluso puede ser más fácil que con adultos, siempre que el trabajo  esté bien enfocado y las actividades sean  muy prácticas. Los adolescentes son muy permeables a las emociones, aunque en ocasiones no saben identificarlas son conscientes de que “algo” les pasa. Además, no suelen tener prejuicios a la hora de abordarlas, reconocerlas y aceptarlas.

 

¿Crees que iniciativas como Eduemoción son importantes para concienciar a la comunidad educativa de la importancia de la educación emocional en la escuela?

Sí, me parece muy interesante esta iniciativa, ojalá y abundaran mucho más, todavía queda mucho camino por recorrer, la comunidad educativa no está todavía concienciada de la gran importancia que supone el conocimiento y la gestión adecuada de las emociones para el desarrollo personal de los alumnos, sean de la edad que sean.

Un proyecto educativo serio para el siglo XXI, para una escuela ya en  futuro,  no puede dar la espalda a la gran potencialidad y exponencialidad que tienen las emociones como factor de desarrollo personal en cualquier ámbito profesional.

¿Qué espera de su participación en Eduemoción?

Sobre todo compartir mi experiencia profesional y el  trabajo  que hago con los alumnos en el campo de mindfulness y gestión emocional. Intento explicar la necesidad que tiene la escuela de abrir sus puertas a una nueva forma de educar, donde sea posible conciliar el desarrollo de la tecnología, que en algunas ocasiones nos tiene secuestrados, con la inteligencia emocional.

Difundir sobre todo, la importancia del  desarrollo emocional y personal como respuesta a un   proyecto humanizador que incorpore el universo emocional que somos cada uno de nosotros, la atención plena, la conciencia plena, el silencio, el autocontrol y la compasión.

¿Crees que es necesario en las escuelas una asignatura en educación emocional?

En este momento presente no es sólo necesario, tendría que ser obligatorio. Una educación inclusiva debe incorporar el autoconocimiento  como eje vertebrador de desarrollo personal.

Ya es hora de poner como centro de la educación a los  verdaderos protagonistas de la escuela, los alumnos, que demandan cada vez más, la necesidad de una nueva escuela que integre de forma incondicional el desarrollo del universo emocional. La  empatía y la compasión se han convertido en claves fundamentales en el mundo de hoy para  la convivencia humana.

El nuevo modelo educativo para el siglo XXI tiene que dirigirse a la propia interioridad humana de los alumnos, el autoconocimento personal es y será una de las claves de progreso y  de desarrollo para la humanidad

empatía, pensamiento emocional

Educar con empatía y firmeza

Carmen García de Leaniz, responsable de Pensamiento Emocional de los Colegios Zola

Durante los meses de noviembre y diciembre queremos desarrollar la empatía y la solidaridad en nuestros alumnos/as. Nuestro ejemplo como docentes es el punto de partida para desarrollar esta competencia social en el aula.

No siempre es sencillo demostrar empatía cuando educamos, especialmente cuando vemos conductas disruptivas que dañan a otras personas o a nosotros mismos.

Sin embargo, nos puede ser útil recordar que, detrás de una mala conducta, con frecuencia, hay una emoción y una necesidad emocional que necesita ser atendida.

Cuando un alumno/a está teniendo conflictos reiteradamente con sus compañeros (o profesores) y pierde la calma, insultando, pegando o faltando al respeto a los demás, nuestra empatía al hablar con él/ella puede ser una gran aliada para lograr conectar, descubrir la raíz del problema, ayudarle a tomar perspectiva  dándose cuenta de las consecuencias de sus actos, e influir en sus valores, objetivos y conductas.

Es sin duda un reto que conlleva esfuerzo y tiempo (el cual no nos sobra) por nuestra parte. Sin embargo,  la recompensa puede ser muy grande: fortalecer la autoestima de un alumno/a (o varios afectados), mejorar la convivencia en clase, conseguir una mayor concentración y calma en el aula facilitando la impartición de las asignaturas y mejorando el rendimiento académico… por no hablar del impacto en la vida futura de ese alumno/a y las personas que se relacionen con él/ella. ¡Merece la pena intentarlo!

Y, ¿qué pasos puedes dar para educar con empatía cuando hay malas conductas?

  1. Cálmate: En primer lugar, es esencial que pares, te calmes y te des cuenta de cómo te sientes tú y cómo reaccionas, cómo tratas al alumno en cuestión cuando tiene la conducta disruptiva de falta de respeto.
  2. Prepara tu actitud: De ella dependerá tu capacidad de influir o no en el alumno/a.
  • Define tu Motivación: Conecta con una motivación constructiva. Más allá de regañar al alumno o hacerle ver lo que está haciendo mal, pregúntate: ¿Cómo se siente el alumno/a con sus compañeros, en su familia, en clase?; ¿Qué valor necesita aprender?, y ¿Cómo puedes ayudarle tú a lograrlo?
  • Confía: Si tu alumno percibe desconfianza por tu parte, si percibe que no le valoras o no crees en su capacidad de mejora, se cerrará en banda y no se esforzará por cambiar.
  • Conecta: Comienza la conversación transmitiendo tu sincero interés por ayudarle, demuéstrale que te importa y hazle preguntas abiertas con afecto para tratar de descubrir las causas de su conducta, sus sentimientos y necesidades: “¿Qué ha ocurrido?”, “¿Cómo te has sentido?” ¿Cómo has reaccionado? ¿Qué te ha llevado a actuar así? ¿Qué querías lograr? ¿Qué necesitas?”
  • Escucha y observa: Con los 5 sentidos, sin interrumpir, mirándole a los ojos, escucha sus palabras, observa su tono de voz, sus gestos, su mirada, sus movimientos, lo que dice y lo que no dice… Dale su tiempo antes de intervenir. Evita juzgar o interrumpir.
  • Empatiza: Demuéstrale respeto y comprensión hacia su perspectiva y sus emociones, sin trivializar o deslegitimar su sentir: “entiendo que te hayas sentido así ante la situación de…”. Antes de hablarle de su conducta, dedica un tiempo a validar sus sentimientos y demostrar comprensión.
  • Redirige y muestra tu apoyo: Una vez que has demostrado comprensión por sus sentimientos y su punto de vista, será más probable que el alumno/a escuche y se abra a otra perspectiva. Ahora es el momento para reforzar el valor o la virtud que quieres desarrollar (respeto, responsabilidad…). En vez de regañar y “sermonear”:
  • Eleva su nivel de conciencia respecto a las consecuencias de su conducta: “lo que haces te ayuda a conseguir realmente lo que necesitas, te acerca o te aleja? ¿tu crees que estás actuando con “respeto/responsabilidad…”? “¿qué consecuencias tiene para ti y para los demás?”. Si no ve las consecuencias de sus actos, explícaselas con calma para ampliar su perspectiva, describiendo hechos y conductas (evitando etiquetar).
  • Fomenta su responsabilidad:
    1. preguntándole si quiere solucionar la situación. “¿Quieres mantener esta situación o hacer algo para mejorarla? ¿cómo quieres comportarte… con respeto/responsabilidad o seguir haciendo lo mismo? si no quiere, ayúdale a ver lo que supondría no cambiar su actitud, “¿qué crees que puede pasar si se mantiene esta situación?”)
    2. Refuerza el valor que quieres trabajar y ayúdale a identificar qué puede hacer para actuar desde ese valor: “¿Qué puedes hacer tú, que esté en tu mano, para comportarte con “respeto, responsabilidad…” (el valor que quieras reforzar)? ¿Qué conductas puedes cambiar?
  • Pídele su compromiso, un objetivo concreto: “Entonces, ¿a qué te comprometes? ¿Qué vas a hacer a partir de ahora?”
  • Ofrécele tu apoyo para que logre cumplir su compromiso: “¿Qué puedo hacer yo para ayudarte a cumplir tu compromiso? ¿Qué te parece si …?”
  • Llega a un acuerdo sobre las consecuencias en caso de no cumplir su compromiso: “¿Qué pasa si no cumples el acuerdo? ¿Qué consecuencia podríamos aplicar que te parezca justa?”
  • Pídele que recapitule: “Entonces, ¿A qué acuerdo hemos llegado en esta conversación?”
  • Reconócele su esfuerzo por mejorar y demuéstrale tu confianza y tu apoyo: “Valoro mucho tu compromiso y confío en ti, estoy convencid@ de que te vas a esforzar por conseguirlo. Yo estoy aquí para ayudarte. Ánimo”.

Por último, haz seguimiento y gestiona tus expectativas: Los cambios no se consiguen de la noche a la mañana. Llevan tiempo. Valora cada pequeño avance, y si “tropieza de nuevo” (que será probable), persevera y toma perspectiva de su evolución: ¿está reduciendo la frecuencia o la intensidad de su conducta disruptiva? Si es así, felicítate y felicítale! Si no es así, habla y busca otra estrategia.

 

Claves para ser un buen ‘mediador’ en los conflictos

Texto: Carmen García de Leaniz

Adoptar un  “rol de mediador” ante los conflictos de nuestros alumnos es lo más efectivo para favorecer la buena convivencia y desarrollar su autonomía para resolver problemas, al tiempo que fortalecerás su autoestima.  Para potenciar tu rol de “docente mediador”, te recomendamos:

  1. En primer lugar, recuerda a tus alumnos los 5 pasos claves (de la mano) para resolver los conflictos  y pídeles que se comprometan a seguir estos pasos cada vez que tengan un conflicto.

  2. Deja en un lugar visible del aula los 5 pasos, para que puedan seguirlos cuando lo necesiten.

  3. Cuando necesiten tu ayuda, es importante que tengas en cuenta los siguientes consejos:

    • Antes de empezar a mediar, asegúrate de estar en calma y pregúntales: “Queréis resolver el conflicto? ¿Queréis solucionarlo?” Si alguna de las partes dice que no, entonces, es mejor que, antes de ponerles a hablar, ayudes al que no quiere solucionarlo a reflexionar sobre las consecuencias de mantener la situación y los posibles beneficios de resolver el conflicto.

    • Durante el proceso, es importante que seas un facilitador, no un juez que decida cómo resolver el conflicto. Para ello es esencial que les recuerdes que NO estás ahí para que te cuenten a ti lo sucedido, sino para facilitar que hablen entre ellos y busquen soluciones buenas para ambos.

    • Por lo tanto, NO es recomendable que te posiciones entre los dos alumnos sino detrás del que esté hablando, para evitar que se dirijan a ti, en vez de al compañero.

    • Pídeles que hablen por turnos y, si ves que al hablar, se empiezan a expresar de forma poco respetuosa, recuérdales la fórmula asertiva, invitándoles a que se digan el uno al otro, qué ha ocurrido, qué le ha molestado y qué quiere pedirle a su compañero para solucionarlo

    • antes de buscar soluciones, pídeles que se demuestren uno al otro que se han escuchado diciéndose: “he entendido que te has sentido…. Cuando… y que me estás pidiendo que…”

    • Si, antes de demostrarse escucha y comprensión, empiezan a justificarse, pídeles que demuestren que se han escuchado y que se repitan el uno al otro lo que han entendido que le molesta al otro y lo que le está pidiendo para solucionarlo.

    • Por último, al llegar a un acuerdo, es importante que se comprometan uno con otro expresando lo que SÍ van a hacer, en vez de expresando lo que van a dejar de hacer. Es decir, en vez de decir “me comprometo a NO volverte a pegar”, me comprometo a “hablar y decirte lo que me molesta en vez de pegarte o gritarte”.

Recuerda, cada conflicto es una valiosa oportunidad para trabajar la comunicación asertiva, la escucha y la empatía en nuestros alumnos. Ayúdales a ser autónomos y a relacionarse con respeto.
inteligencia emocional docentes

¿Qué docente quieres ser… “sermoneador” o “mediador”?

Por Carmen García de Leaniz, responsable del programa de Pensamiento Emocional de los Colegios Zola

 

Cuando nuestros alumnos tienen conflictos, con frecuencia cometen faltas de respeto entre ellos (se gritan, insultan, pegan, se burlan, excluyen…).  Estas faltas de respeto, a nosotros, como adultos, nos generan malestar (nos enfadamos, nos indignamos, nos preocupamos, nos frustramos…). Sin embargo, es importante que más allá del enfado o la frustración que podamos sentir, recordemos que nuestra misión como docentes es ayudarles a que se traten con respeto para fomentar el bienestar individual y grupal del alumnado, para afianzar valores de convivencia y, por qué no decirlo, para poder dar también nuestras clases en un ambiente de respeto, atención y calma.

En el camino hacia este objetivo, con frecuencia, caemos en la tentación de defender al que vemos “desvalido” o  “regañar” al que ha faltado al respeto a su compañero, sin darnos cuenta de que, al hacerlo, estamos privando a nuestros alumnos de una valiosa oportunidad para aprender a dialogar entre ellos con asertividad, empatía y creatividad, fortaleciendo, además su autoestima.

Aquel alumno al que le cuesta hacerse respetar, necesita potenciar su autoconfianza para atreverse a pedir con asertividad, con firmeza, que le respeten o atreverse a expresar con confianza sus preferencias y necesidades. Por otro lado, aquel alumno que con frecuencia se comunica de una forma agresiva, insultando, burlándose o pegando a sus compañeros, seguramente necesite aprender a calmarse cuando se enfada o se frustra y a hablar con asertividad para expresar lo que le ha molestado y lo que le quiere pedir al otro para sentirse a gusto en la relación.

Para favorecer estos aprendizajes, podemos elegir adoptar alguno de estos roles:

  1. “Docente sermoneador”: centralizando la conversación, regañando cuando consideramos que han tenido una mala conducta, tomando parte y resolviendo el conflicto de la manera que consideremos nosotros que es la mejor, imponiendo nuestro criterio.
  2. “Docente mediador”: facilitando que los alumnos hablen entre ellos, que dialoguen con calma y con respeto, escuchándose y comprendiéndose el uno al otro, buscando (ellos mismos) soluciones y llegando a un acuerdo, a un compromiso bueno para las dos partes.

¿Qué rol quieres que predomine en ti al afrontar la resolución de conflictos?

El rol de “docente sermoneador” puede parecer más rápido y eficaz a corto plazo y, en ocasiones, cuando no disponemos de tiempo para abordar un conflicto, puede ser hasta cierto punto útil. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que, si abusamos de este estilo, estaremos generando una dependencia en nuestros alumnos de nosotros y estaremos perdiendo la oportunidad de desarrollar todas las competencias socio-emocionales anteriormente mencionadas.

En los Colegios Zola creemos que el  “rol de mediador” es el más efectivo para favorecer la buena convivencia y desarrollar en nuestros alumnos su autonomía para resolver conflictos al tiempo que fortalecemos su autoestima.

 

 

Raquel Villaescusa: “El CV escolar esta saturado de obligaciones, no hay espacio para las emociones”

El próximo jueves 19 de octubre, Raquel Villaescusa, experta en Inteligencia Emocional, ofrece la charla “Enseñando y aprendiendo a vivir” en el Colegio Zola Las Rozas. Esta actividad, que se desarrolla entre las 17h10 y las 18h40, está dirigida a toda la comunidad educativa del centro: familias, docentes y alumnos. El Pensamiento Emocional es uno de los pilares de los Colegios Zola y por ello pone en marcha iniciativas de este tipo, de entrada libre y dirigidas a abordar la inteligencia emocional desde un punto de vista global.

Cuéntanos un poco tu trayectoria en cuanto a Pensamiento Emocional se refiere

Trabajo hace más de 20 años en comunicación audiovisual y marketing. Afortunadamente la vida me ha ido llevando por el camino adecuado. La llegada de mis hijos me ha hecho reconocer, asumir, interiorizar, agradecer, perdonar y así permitir que todo lo que corresponda me suceda. Porque no existe casualidad, sino causalidad. La maternidad de mi primera hija, hace 11 años, me convirtió en doula, acompañante emocional e informativa del proceso de la maternidad, en todas sus etapas. Así fue que descubrí que nuestros hijos son el más preciado tesoro, tanto para nosotros como para nuestra sociedad, y que por tanto cuidar de la familia es nuestra tarea fundamental en esta vida. Y para seguir acompañando, más allá de la crianza temprana, fue que me convertí en coach familiar. Pero lo que más disfruto y para lo que estoy en este mundo es para compartir todo lo que he aprendido con todo el que así lo requiera. Y tengo que deciros mi secreto: la respuesta siempre está en tu interior, yo sólo te acompaño, te sostengo y te aporto las herramientas necesarias para que lo descubras…

El próximo jueves 19 de octubre impartes la charla de inteligencia emocional “Enseñando y aprendiendo a vivir”. ¿Qué vamos a encontrar los que asistamos a ella? ¿Qué podemos esperar?

A través de la toma de conciencia, escucha activa y atención plena, claves fundamentales de la gestión emocional, conoceremos y reflexionaremos sobre la inteligencia emocional, la disciplina positiva, la gestión de conflictos, las personas tóxicas, los niños eternos, la gestión de rabietas, para niños y no tan niños… Todo ello enfocado a la familia, la educación y la crianza, pero también aplicable a nivel personal y en el mundo adulto, por supuesto…

¿Crees que es importante que los Colegios ofrezcan recursos a las familias en cuanto a pensamiento emocional se refiere (como la charla que vas a impartir)? ¿Es habitual que lo hagan los colegios?

Tan importante lo considero porque estoy convencida de que si no desarrollamos desde niños nuestra inteligencia emocional, no podemos ser personas completas. Acompañar y fomentar la capacidad para gestionar y resolver conflictos emocionales es tan importante o más que sobre conflictos racionales… Y para padres y docentes, estar formados en ello compete a su responsabilidad en crianza y educación, cada cual es su faceta.

¿Cómo crees que debe implantarse el pensamiento emocional en los Colegios? ¿Crees que es una asignatura pendiente?

¡Claro que está pendiente! ¡De hecho es la gran olvidada! Vivimos tan deprisa y en una sociedad tan competitiva, sin tiempo para la reflexión, que eso es lo que les transmitimos a nuestros hijos y alumnos! El currículum escolar esta saturado de contenidos y obligaciones, no hay espacio para las emociones. Mi hija, que cursa sexto este año, lleva estudiando valores en lugar de religión unos cuantos años, y la verdad es que la aportación emocional en esa asignatura es bastante válida, pero mi opinión personal es que en el resto de las asignaturas no sucede… Estaría fenomenal que se impartiera como asignatura, pero la clave estaría en que padres y docentes estuvieran convenientemente formados en educación emocional, y desde ese prisma impartirán, criaran y educaran. Es más una cuestión de actitud, pienso yo, de toma de conciencia. Es básico saber desde donde se hacen y dicen las cosas. No consigo entender porqué está sociedad nos educa desde la no expresión de nuestras emociones y sentimientos. Es prioritario para tolerar la frustración y gestionar nuestras emociones saludablemente, tanto para niños como para adultos.

¿Qué nos aporta la formación en pensamiento emocional a los adultos? ¿Y a los niños?

Autoconocimiento, capacidad de reflexión, autoestima, valores… Todo ello es necesario para vivir plenamente, tanto grandes como pequeños. Los niños son personas, igual que los adultos, lo que nos diferencia es la experiencia vital. Aunque es cierto que hay adultos que no consiguen interiorizar y validar su experiencia vital.

Ofrezcamos pues a nuestros hijos y alumnos la oportunidad de conocerse y expresarse plenamente, para que puedan ser adultos completos; en definitiva, personas felices.

resolución de conflictos

Diálogo familiar, consejos para fomentarlo

El verano también puede ser una gran ocasión para afianzar una comunicación respetuosa entre los miembros de la familia. Puesto que en esta época compartimos más tiempo juntos, es normal que surjan más conflictos. Os animamos a ver estos conflictos como oportunidades para afianzar los 5 pasos que hemos aprendido a lo largo del curso para resolver conflictos:

  1. Para y cálmate
  2. Piensa
  3. Habla con respeto expresa qué te ha molestado y qué quieres pedirle al otro para solucionarlo
  4. Escucha y demuestra comprensión (empatía) al otro
  5. Busca soluciones y llega a un acuerdo bueno para las dos partes

Para lograr que vuestros hijos sigan estos pasos, es esencial que vosotros, como padres:

  • Seáis un ejemplo y habléis siempre con respeto y calma a vuestros hijos. Si necesitáis calmaros, esperad 5 minutos antes de hablar.
  • En vez de “sermonear” y “solucionar”, facilitéis el DIÁLOGO entre vuestros hijos. De lo contrario, ¿cómo esperar que aprendan a resolver conflictos por sí mismos? Os recomendamos:
    • Cada vez que uno de tus hijos venga a quejarse de su herman@ y a acusar al otro, pídeles que hablen directamente con tu hermano. “Hij@, en vez de decírmelo a mí, habla con tu herman@, dile con respeto qué ha hecho que te ha molestado y pídele lo que necesitas para solucionarlo. Si quieres te acompaño”.
    • Si empiezan a quejarse el uno respecto al otro delante de ti, puedes decirles: “A mí no me lo contéis, miraros a los ojos y deciros cada uno lo que os ha molestado y lo que queréis pedirle al otro para solucionarlo”
    • Para asegurarte de que han llegado a un acuerdo, puedes preguntarles: ¿a qué acuerdo habéis llegado? ¿Qué vais a hacer diferente la próxima vez?

 

Carmen García de Leaniz

Responsable de Pensamiento Emocional

Colegios Zola

Juegos emocionalmente inteligentes para el verano

El verano puede ser una época estupenda para trabajar la inteligencia emocional con los más pequeños y también aprender nuevos juegos y técnicas. Si queréis pasarlo bien mientras desarrolláis vuestra capacidad para expresar emociones y sentimientos, así como habilidades para gestionarlos, os proponemos los siguientes juegos emocionalmente inteligentes:

 

  • Cartas de emociones: Con estas cartas podéis jugar a adivinar emociones y sentimientos, hacer familias de emociones, buscar las emociones antídoto, pensar en soluciones… Seguro que se os ocurren muchas más…¡creatividad al poder!

 

  • El parchís de las emociones: Con este parchís, los jugadores entrenarán su capacidad para comprender las emociones, hablar de sentimientos y compartir historias. Con este juego también es posible trabajar temas tan importantes como la confianza en los padres y las relaciones con compañeros.

 

Carmen García de Leaniz

Responsable de Pensamiento Emocional

Colegios Zola

pensamiento emocional en verano

Momentos mágicos para disfrutar el verano en familia

 

El verano está lleno de infinidad de momentos en los que, si somos creativos y tomamos la iniciativa, podemos aprovechar la oportunidad para ayudar a nuestros hijos/as a disfrutar del momento presente, a gestionar sus emociones cuando pierdan la calma y resolver los posibles conflictos que surjan de forma asertiva, respetuosa y buscando el bien común, la unidad familiar.

Os proponemos vivir los siguiente “momentos mágicos” de calma y disfrute en familia:

  •  “Comer con los 5 sentidos”: Podéis jugar a tomar el desayuno, la fruta o un helado con los 5 sentidos y descubrir que todo está más rico y se disfruta más si se saborea con cada sentido. Primero proponéis centraros el sentido de la vista, contemplando (sin hablar, con actitud curiosa, como si fuéramos marcianos que están descubriendo…) la superficie del cola-cao, café, fruta, helado… . Después podéis proponer utilizar el sentido del olfato y cerrar los ojos para inspirar el aroma de los alimentos que estáis tomando… También podéis, antes de empezar a comer, utilizar el sentido del tacto, con los ojos cerrados, tocar la superficie del cereal, la fruta o la tostada… y antes de empezar a comer, podéis probar un pequeño trocito de fruta o cereal y saborearlo, centrando la atención en el sentido del gusto dejando que se derrita en la boca… y así ir pasando de un sentido a otro.
  • “Mindfulness en la piscina o el mar”: Después de saltar y jugar en la piscina, podéis ayudaros a relajaros por parejas. Uno se tumba boca arriba en el agua (“haciendo la postura del muerto”) y el otro le sujeta la cabeza y la espalda suavemente mientras comienza a pasearle o mecerle por la piscina (o el mar) llevándole lentamente.
  • “Mandalas de la calma”: Para esos ratos de media tarde de verano, en los que el sol todavía está fuerte y estamos en casa, algunos durmiendo la siesta y otros sin saber qué hacer, podéis poneros en un rincón fresquito, con una limonada, a colorear mandalas.

Aquí os dejamos un link con diferentes mandalas que os ayudarán a fluir y despertar vuestra creatividad.

 

Carmen García de Leaniz

Responsable de Pensamiento Emocional

Colegios Zola

Eduemoción

Vídeo-resumen del I Encuentro Eduemoción

El viernes 5 de mayo de 2017 se celebró el I Encuentro Eduemoción: Inteligencia Emocional en Centros Educativos, una oportunidad única de conocer de la mano de nuestros ponentes cómo la Inteligencia Emocional en las aulas está cambiando a los alumnos de nuestro país. Este congreso ha estado dirigido a directores de Centros Educativos, profesores, Instituciones y medios que quieran conocer cómo la Inteligencia Emocional cada día es más importante en nuestras aulas. El evento lo organiza el Grupo Zola con la colaboración de empresas colaboradoras y celebró su I Edición en la Sala Sigfrido Martín Begué de Madrid CentroCentro del Palacio de Cibeles.

En el siguiente vídeo pueden ver un resumen del congreso:

 

 

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